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LA FIESTA BRAVA EN CHOTA

Partida de Nacimiento

Partida de Defunción

Tumba Cementerio San Juan

Óleo de "El Vizcaíno"

 Juan Fernández Lorenzo "El Vizcaíno"

Nació en la Villa de Carbajales de Alba (España) el 24 de mayo de 1877, a las 4 de la mañana, su padre fue don Domingo Fernández, casado con doña Catalina Lorenzo, según la copia de su Partida de Nacimiento.

Se tiene noticias que a inicios del siglo XX se paseó por los pueblos del Perú, participando en las ferias taurinas que se organizaban durante las fiestas patronales, por Cajabamba, recuerdan que

 "...en años idos, mamá nos narraba que toreaba en ésta un diestro español, natural de Vizcaya, al que todos llamaban El Vizcaíno; quien hacía todas las faenas solo (toreaba, banderilleaba y estocaba), sin ayuda de peones ni banderilleros..."

Ancestros de Juan Fernández LorenzoSus últimos años radicó en Chota, donde se casó y murió de Neumonía el 5 de noviembre de 1935, sus restos descansan en el Cementerio "San Juan" de esta ciudad.

 

<--- Ancestros de Juan Fernández Lorenzo 




Año 1944
.- Plaza Samuel Alcázar (Nótese al centro el monumento del coronel. Aquí se construyó el actual Mercado Central)

25.Jun.1953.- Nuevo escenario, terreno donde ahora es el Instituto Superior Pedagógico "Nuestra Señora de Chota"



26.Jun.1953.- Plaza rectangular, formada por palcos de madera.

24.Jun.1953.- Palco San Juanista

25.Jun.1953.- Torero español Salomón Vargas "El Gitano".

1963.- Campo del Comercio.

La Fiesta Brava en Chota (*)

Carlos Alberto Vigil Vásquez
(*) Tomado del libro “Entre Cuernos”, del mismo autor

La fiesta brava será siempre discutida por su propia naturaleza. Muchos la consideran un espectáculo bárbaro sin otro argumento que su hipócrita sensibilidad y falso amor a la naturaleza; nosotros la consideramos un arte enraizado en nuestro acervo cultural por múltiples factores. Por ahora nos basta decir que los extensos campos dedicados a la crianza del toro bravo constituyen importantes reservas ecológicas que desaparecerían también si algún día desapareciera la fiesta brava. Y dejamos para la especulación lo que ocurriría en los aspectos tradicional, laboral, artesanal, turístico, etc. En suma, todo el movimiento cultural y económico que gira en torno al toro.


1963.- Agradecimiento del Comité a los colaboradores.
L
a herencia española explica el por qué de la afición de los chotanos a las corridas de toros, a las peleas de gallos, al caballo de fina estampa y otras usanzas que quedaron arraigadas hasta convertirse en algo propio de nuestra alma popular, de nuestra cultura. La presencia de españoles en esta tierra se dio desde muy temprano, apenas repartido el rescate de Cajamarca y entregada la encomienda de toda esta región a un mozalbete favorito de Pizarro, don Melchor Verdugo, en 1535. Las oleadas de inmigrantes europeos se dieron con mayor incidencia luego que estas tierras fueron pacificadas tras las guerras entre conquistadores. Muchos aventureros llegaron en busca de prosperidad, arrebatando tierras a los naturales, explotando cuanto recurso hallaron, implantando sus costumbres y un nuevo modo de vida. Fue necesaria la autoridad real, a través de los llamados Visitadores, para poner coto a los muchos abusos que no pararían ni siquiera con la Independencia, ni muy entrada la República.

Es bien sabido que desde los primeros años de la conquista la fiesta brava se afincó en la Ciudad de los Reyes y, desde allí, se irradió a las distintas ciudades recién fundadas y a los antiguos pueblos del territorio conquistado, especialmente a los que mayor número de hispanos albergaban. Lo que Palma narra acerca de la afición de don Francisco Pizarro a los toros es un buen indicador de lo que era ya una costumbre apenas iniciada la colonización.

No existen datos sobre la fiesta brava en Chota durante la colonia, tampoco durante los primeros años de vida independiente, pero la existencia de numerosas ganaderías en las cercanías es otro buen indicador de cuán grande era la afición en esta tierra. Los viejos chotanos recordarán los nombres de Churucancha, Quilcate, Coimolache, Yaquil, Chetilla, Chala, Chancay, Santa Clara, Lascán, etc. como los lugares de donde se traían las reses bravas para los festejos taurinos. Eran reses cuneras, claro, y eran traídas en manada por los caminos de herradura. Esto se hizo hasta hace poco, antes de ser construida la plaza El Vizcaíno. Eran tiempos en los que hasta la plaza de armas sirvió para los encierros.

Nada ha quedado escrito sobre los toros en Chota antes de 1900. Debemos suponer que las corridas debieron jugarse a caballo, practicando suertes más propias del rejoneo, pues el toreo a pie recién estaba naciendo. Es posible que los campesinos también participaran dada su afición; acaso lo hayan hecho como lo describe Pancho Fierro en sus acuarelas refiriéndose a la participación de cholos y negros en Acho, practicando suertes circenses, algunas muy crueles y nada artísticas.


Año 1901.- Primeras Corridas de Toros en la Plaza Principal de Chota (Nótese al centro la pileta que se conserva hasta la actualidad)
De 1901 ha quedado una fotografía que describe un encierro en la plaza de armas de Chota con ocasión de celebrar el 1 de enero la llamada Corrida del Centenario. Se aprecia el entusiasmo de una muchedumbre en la que prima el elemento campesino. No había necesidad de construir palcos; bastaba colocar algunas barreras para seguridad del campesinado. Los citadinos se ubicaban en los largos balcones de las casas circundantes.

Respecto a los nombres de los aficionados más famosos, aquellos que gustaron de enfrentarse a las fieras, no ha quedado registrado ninguno antes de 1900. Sólo en las primeras décadas del siglo XX se tienen nombres como Ruperto y Lázaro Llamoctanta, apodados Los Llaucanitos, que con poncho a guisa de capote arrancaron pases a los bravos y aplausos al respetable durante muchos años. Por esta época también se hace famoso el nombre de un campesino chotano admirado por su valentía y habilidad para lidiar toros: don Celestino Cieza.


CHAPLÍN

Juan Fernández Lorenzo llegó a Chota en la segunda década del siglo XX, cuando frisaba 25 años de edad. Era natural de Carbajales de Alva, en Zamora, España; pero se hizo llamar con el gentilicio de “El Vizcaíno” porque fue en Vizcaya donde se hizo torero. Fue el primer torero que vistió de luces por estos lares. Se afincó en Chota formando familia y aquí murió a sus 58 años, en 1935, de neumonía. Durante los muchos años que deleitó a la afición lugareña, El Vizcaíno tuvo como compañero a Salcedo y, después de la muerte de éste, a don Celestino Cieza. En una oportunidad, no teniendo con quien hacer el paseíllo ni el mano a mano, Vizcaíno convenció a Celestino para que vistiera de luces y así toreó en la plaza de Cutervo, aunque sin zapatillas. Por aquel tiempo también llegaron otros toreros como los llamados “Trueno” y “Chaplín”, lamentablemente sus nombres se han perdido en el olvido.


Adolfo Rojas "El Nene"

A mediados del siglo, en 1953, el programa de fiesta en honor de San Juan Bautista anunció por primera vez un toro de casta, de la dehesa de Salamanca, obsequiado por los vecinos del Jirón Cajamarca para ser estoqueado por el diestro Salomón Vargas, quien alternó con Adolfo Rojas “El Nene”. Desde entonces muchas son las figuras taurinas que han emocionado a la afición chotana en cada tarde de sol, sangre y arena: Rafael Santa Cruz (doctorado en España), Alberto Valle, Paco Céspedes, Isidoro Morales, Hugo y Ricardo Bustamante, entre otros nacionales. Más tarde el entusiasmo de la afición exigió la presencia de matadores internacionales. En 1977 la actuación de los diestros españoles Alfonso Galán y Gabriel de la Casa (después de su presentación en Acho) fue el punto de partida para, en adelante, recibir la presencia de renombradas figuras españolas, mexicanas, venezolanas y colombianas. En la actualidad, importantes nombres que han triunfado en Acho, primero lo hicieron en “El Vizcaíno”; tal es el caso de los hispanos “El Califa” y Alfonso Romero en los últimos años.

23.Jun.1968.- Colocación de la Primera Piedra de la Plaza de Toros El Vizcaíno

Bendición Primer Anillo

24.Jun.1970.- Construido sólo el 1° anillo, detrás seguían los palcos de madera.

25.Jun.1970.- Una yunta "arrastra" al toro muerto. Antes lo hacían varias personas.

Agosto.1978.- Toreros españoles Alfonso Galán y Gabriel de la Casa, amigos de Severiano de Cáceres, torean en El Vizcaíno.

Matadores Carlos Suárez y Daniel Palomino

Manolo Rodríguez

Gimnasia, Chalanes, Banda de Músicos, se presentaban antes de cada corrida

Pela y venta a la salida 

25.Jun.57.- Matador Juan Urquizo Bejarano (Perú)

18.Jul.69.- Matador Ricardo Bustamante. En Bambamarca

26.Jun.70.- Matador Ricardo Bustamante Pretell (Perú)

Junio 1982.- Ricardo Bustamante, valiente y alegre torero.

27.Jun.1997.- Permiso para iniciar la Corrida.

27.Jun.1997.- Mejor Banderillero, Fernando González "El Pato"

26.Jun.1967.- Juan Poma (Band.), Juan Urquizo (Mat.), Sr. Coronado, Reynado Vásquez (Band.), Rafael Jara (Mat.)

Diciembre 1972.- Sr. Antonio Coronado.

Junio 1975.- Matador Carlos Suárez.

Junio 1980.- Banderillero Félix Rivera con el Matador Ricardo Bustamante.

Cartel Junio 1981. Jesús Colombo (Venezuela), Ricardo Bustamante (Perú) y Curro Zambrano (Venezuela)

26.Jun.1987.- Freddy Villafuerte y Gabriel de la Casa (Español)

Conocidos aficionados: "Yofo" Tantaleán (Q.E.P.D.), Sr. Coronado y "Chame" Fustamante.

El Toro en el Callejón. Miedo en el ruedo, gritos y risas en las graderías.

Matador Peruano Manolo Rodríguez, junto al conocido "Chuyan."
(Foto Darío Vásquez Tucunango)

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